jueves, 17 de diciembre de 2015

Muerte...





[Los nombres han sido cambiados para cuidar la identidad de los que estuvieron en este relato.]

Lunes 14 de dic, 2015. 6 am.
Desperté por un grito de mí madre desde fuera de la casa, decía "súbelo, vamos súbelo" por debajo se escuchaban gemidos de dolor, al parecer dos mujeres llorando, jadeaban. Con el sueño a flor de piel, pero con los nervios y el miedo encima, me levanté caminando rápida y extrañamente en el sentido contrario de la puerta. Al llegar al final de la casa recordé que casi no veía, ya que no llevaba los lentes conmigo, volviendo a mi habitación, tomé los lentes de la mesita de noche y salí a la puerta.
Ni siquiera salí afuera, sólo saque la cabeza entre esta y la pared, mi padre en frente con su motocicleta encendida me miró por un momento, yo hice una mueca indicando la pregunta de: "¿Qué sucedió?". Él soltando el volante con ambas manos me indicó que me calmara, un poco más tranquila volví a mi alcoba y dispuse a volver a envolverme con mi cobija.
Algo extraño había pasado, y no sabía qué. Me dormí.
Más o menos una hora después volví a despertar con la voz de mí madre mientras hablaba con mi abuela, decía "pero ya estaba muerto, no podíamos hacer nada, si hubieran llamado a Richard, él hubiera ayudado con su auto sin molestarse, para llevarlo a un hospital, o si hubieran ido con Alberto, él ya tenía la motocicleta encendida."
Automáticamente, hablé desde mi habitación, mamá escuchó, después de todo la puerta estaba abierta, pregunté "¿Quién se murió?". Ella respondió con algo de tristeza o seriedad, supongo: " El hijo de la señora de allá abajo, el que estaba enfermo.. El nieto de la señora Maria".
Con sinceridad, esa señora no me cae bien, y creo que yo a ella tampoco, pero no por eso me alegró la muerte del chico, tenía sólo tres años si no me equivoco, y pues, en algún momento moriría, pero no sé que decir. Al rato iba camino al baño cuando escuché los gritos de la señora diciendo: "Mi nieto", lo repetía varias veces y se podía escuchar el eco por todo el ambiente, eso me puso los pelos de punta.
Obviamente sufrían todos. Yo no sabía que decir referente a lo sucedido, soy un asco cuando se trata de hablar con alguien a la cual se le muere un ser querido, y más si no lo trataba. Sólo había visto al pequeño moverse de alegría en los brazos de su madre cuando mi papá le hacia muecas, eso me alegraba, pero me entristecía la situación del pequeño. Esa mañana me tocó salir con mi abuela, antes de eso había reflexionado, tratando de entender el dolor de aquellas personas. Había imaginado.. "Si eso me hubiera pasado con mi abuela..." Gracias a eso había llorado un poco, claro que no quise volver a pensar en eso.
Horas después me sentía fatal, no podía con el dolor abdominal. Vomité dos veces, también me acosté sin éxito a que cediera. Al rato tomé una pastilla la cual aliviando el dolor, me hizo dormir en toda la tarde.
Más o menos a las cinco mi abuela me despertó diciendo que iría a la funeraria, que estaría sola y que no le abriera a nadie. Asenté con la cabeza adormilada y dormí hasta las seis. Para esa hora, ella no había llegado aún.
Y bien, pasemos al día siguiente. Mis padres fueron esa mañana a la funeraria. Volvieron más o menos a las diez aún siendo mañana, sin yo ver algo, habían bajado a su casa de nuevo con el cadáver, les tocaba enterrarlo y había pasado algo con los documentos para su entierro. No sé cuando, volvieron a subir y lo enterraron.
Con sinceridad, no pude enterarme de nada más, sólo es mi punto de vista, ese pequeño, era alguien inocente, si nos ponemos a pensar, no debía morir, si se trataba de eso.
Hoy pude enterarme de que había muerto por un infarto, sus padres habían dicho que él jugó toda la noche anterior. Para ese ataque le habían tratado de ayudar con el equipo para respirar. Pude escuchar también que cuando estaban analizando si era muerte natural, una doctora había dado a entender de que lo habían asesinado.
Mi madre indignada, mientras le contaba a mi abuela decía que cómo sus padres iban a querer matarlo, tiene razón. Al parecer había entrado otro doctor que era el que había dicho sobre el infarto. Alguien inocente y tan joven, atacado por la muerte.



Este relato fue una vivencia muy cercana a una de las participantes de este blog, sirve para tratar el tema de la muerte. Es un tema bastante fuerte y tratado con tabú en esta sociedad... Es ineludible, la muerte es así, llega sin previo aviso y tal como un huracán se lleva todo, dejando solo un vacío abrumador. Es tan difícil, la ausencia, el destrozo, todo, pero como he mencionado anteriormente se va aprendiendo, se va sobrellevando y la vida sigue su curso normal, tal como un río.
La muerte siempre está presente, porque no es necesario ser asesinado o tener un trastorno patológico para ver cuan cerca esta, lo digo por experiencia, la “miras” a los ojos, y solo se lucha por seguir adelante, en un momento estás, en el otro formas parte del universo en espíritu y vas a un cielo si es que llega a existir. Una vez, Robert Kiyosaki dijo: “todos quieren ir al cielo pero nadie quiere morir”, resulta ser que es completamente cierto. Personalmente, la muerte me ha tocado de distintas formas, he visto la agonía y la rapidez en que sucede, y cuando algo esta destinado a pasar, así sera, ni que reces un millón de veces, no sucederá un milagro.
Aylan Kurdi.
Para mí, y creo que para muchos, los niños son la esencia de la vida, a la mía llego cuatro meses después del fallecimiento de alguien a quien amo (porque aun amo intensamente, aunque no este conmigo ya que no muere quien se va, muere quien se olvida), llego como un regalito de Dios, un ángel a mi vida, incluso, hasta el sol de hoy me ilumina, me llena de vida y en los momentos más difíciles su sonrisa me saca de apuros, dejaría cualquier cosa por él, con tan solo cuatro años. No soy su madre, pero veo en sus ojos la vida, la alegría y siento que debo ser su guardiana; como sentimiento de madre, entiendo la alegría, tomar su mano, verlo caminar, hablar, porque la risa de un niño es la mejor música del alma... Se me hace imposible imaginar su pérdida, porque uno lucha, para que nada malo le llegue a pasar, es dar tu propia vida por un ser que amas mas que a ti mismo, y no creo expresar con palabras el sentimiento que se tiene hacia un ser tan especial; cuando la muerte llega a seres tan inocentes me pregunto: ¿por qué ellos? ¿qué han hecho para merecer esto? Y resulta ser que nada, no han hecho nada, quizás solo llegaron a iluminar un ratito las vidas para enseñarnos cosas, ellos nos muestran y nos educan de por vida, en sentimientos especialmente. En la vida nada tiene causas, solo sucede y ya; miles de veces, quizás cada noche para ser especifica en los niños que el hambre los consume, o el miedo vive en ellos por estar en zonas de guerras, la manera en que son torturados por sus propios “padres”, lo escribo así ya que comprendo que un padre jamás maltrata a su hijo, solo es capaz de brindar en su corazón el más grande amor, y sus brazos el mejor refugio. Aylan Kurdi: muerte de un ángel kurdo.
En honor a Aylan Kurdi.
Cuando me refiero a mirar la muerte a los ojos, lo digo de una manera distinta, porque en ese momento piensas todo lo que esta a punto de pasar, los daños que esta ocasiona, pienso, o bueno, más bien creo que a la muerte no le tengo miedo ya que es solo irse, sus efectos colaterales si me aterran y me erizan la piel, mi príncipe no verlo disfrutar, sentir el dolor de mis familiares; quizás por eso me aferro más a esta vida. Indudablemente, he vivido cosas duras, quizás estuve a prueba y la sonrisa siempre ha sido la mejor solución, aunque este destrozada internamente y mi cerebro no razone, todo lo hacia por mi familia, porque las dificultades solo te fortalecen, o bueno, a mi me ayudo. Aún es verse en la incertidumbre, pero poco a poco se sale adelante.
La muerte lleva varias etapas: negación, ira, negociación, dolor emocional y finalmente la aceptación. Todas duelen mucho, quizás una más que la otra, pero en todas hay que salir adelante. La muerte de un padre, considero que es una de las cosas más fuertes de la vida, pero no se compara con la pérdida física de un hijo, porque hablando en términos claros, es ley de vida que los hijos entierren a los padres y que no sea viceversa. Cuando leí un libro, hermoso por cierto, observaba como se referían a los funerales y es que son para los vivos, coincido con eso, ya que el ser que se ha ido no siente nada, absolutamente nada, todo lo realizado es para que las personas afectadas puedan aliviar su alma y su consciencia. Siempre esperan ese momento para decir cuanto aman, el deseo de perdón y todo lo que no pudieron decir en vida a un cuerpo frío, un “cuerpo sin alma”, por eso suelen decir que las lágrimas mas amargas derramadas sobre las tumbas son aquellas por palabras no dichas y actos no realizados.
La muerte nos persigue, de nosotros está salir ilesos por un momento, ineludiblemente es nuestro destino final, que los recuerdos sean nuestra sonrisa, y aunque el alma duela, no dejarse vencer. No sé si exista otra vida, lo que estoy segura y porque lo he vivido es que las personas jamás se van, nos acompañan siempre en nuestra memoria, nuestro corazón, nuestro cerebro que es donde realmente radica todo, y, que en ocasiones, solemos heredar la fuerza de esas personitas. Cuando era una niña me decían que cada vez que mirara al cielo, la estrella más brillante, sería mi ángel eterno, me paso cuando murió alguien muy cercano, mi “big bro” y luego, una de mis madres, por eso cada vez que llego a mirar al cielo, veo las estrellas aunque la contaminación sea gran problema, sin embargo, siempre hay unas que brillan más, quisiera pensar que eso me decían es verdad, es como un alivio, un consuelo. Hay que celebrar la vida en nombre de esos ángeles y con las mejores fotografías ver su vida, todo tiene un lado positivo y hermoso, la muerte no se si lo tenga, solo sé que el amor crece sin importar la distancia. Ojala y exista otra vida donde nos reencontremos con nuestros seres amados, que exista otra vida para estar más tiempo con alguien. Sé que el amor va más alla de la eternidad, y por eso, estoy segura que está vida es difícil, ya que es un sencillo ciclo: “Naces, creces, te reproduces y mueres”, aunque lamentablemente, actualmente no se pueda decir que todos cumplan este ciclo, casi todos llegamos a vivir. Lo único que queda es rezar, luchar y vivir un día a la vez, que la muerte sea una experiencia, una enseñanza y que aunque sea difícil, afrontar la realidad ya que para morir, lo único que hace falta es estar vivo. 
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